Ibis Hotel

Tipología: Oficinas (Hotel)
Año de proyecto: 2020
Estado: Construido
Superficie construida: 5215 m²
Ubicación: Santa Cruz – Equipetrol
Cliente: IBIS

El Hotel IBIS es un edificio hotelero desarrollado para la cadena internacional ACCOR, implantado sobre un lote urbano de 1.200 m² ubicado en el Segundo Anillo de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, uno de los corredores de mayor conectividad y flujo vehicular de la ciudad. La localización estratégica condiciona tanto la configuración volumétrica como la resolución funcional del proyecto.

El edificio se concibe como una torre de 12 niveles que alberga un total de 144 habitaciones, desarrolladas bajo los lineamientos tipológicos y operativos establecidos por la franquicia IBIS a nivel global. El programa arquitectónico se organiza de manera vertical y estratificada, garantizando eficiencia circulatoria y operativa.

El subsuelo está destinado a estacionamientos, áreas técnicas e infraestructura de apoyo, incluyendo depósitos de ropa limpia y sucia, asegurando una logística interna diferenciada para huéspedes y personal. En planta baja se concentran las áreas públicas principales —lobby y restaurante con capacidad para 94 comensales— junto con cocina y áreas de servicio para el personal (baños, vestidores y comedor).

El primer nivel incorpora estacionamientos adicionales y las oficinas administrativas del hotel, consolidando el núcleo operativo. Los dos niveles siguientes contienen 18 habitaciones por planta, mientras que los ocho niveles superiores alojan 14 habitaciones cada uno, completando el programa total bajo criterios de optimización espacial y eficiencia estructural.

La tipología de habitación estándar, definida globalmente por la cadena IBIS y no susceptible de modificación, representó una condicionante determinante en el desarrollo del proyecto. Dada la configuración alargada del terreno, con frente a dos calles opuestas, se adoptó una estrategia volumétrica que permitiera maximizar el rendimiento del lote sin comprometer iluminación, ventilación ni eficiencia estructural.

En los dos primeros niveles de habitaciones se resolvió una planta en “H”, generando un basamento de mayor ocupación que optimiza la implantación en el terreno y mejora la relación con el espacio urbano inmediato. A partir del tercer nivel, la planta se simplifica a una configuración en “I”, reduciendo la huella y conformando una torre más esbelta. Esta transición volumétrica permite diferenciar claramente un basamento sólido y una torre estilizada.

Desde las vistas principales —Segundo Anillo y calle posterior— el edificio se percibe como una composición estratificada. Sin embargo, en las fachadas laterales adquiere una lectura más profunda y compacta, resultado directo del programa repetitivo basado en módulos habitacionales estandarizados.

La estructura responde a una lógica modular alineada con la repetición de habitaciones, optimizando luces estructurales, núcleos verticales y circulaciones. Esta racionalidad constructiva refuerza el carácter funcional del edificio y garantiza el cumplimiento estricto de los estándares internacionales de la franquicia.

La fachada se concibe como un sistema compuesto por paneles solares sólidos y elementos de aluminio dispuestos perpendicularmente a los muros perimetrales, funcionando como parasoles verticales. Esta solución responde tanto a criterios bioclimáticos —considerando orientación e incidencia solar— como a una intención compositiva.

El diseño se desarrolló en dos etapas: primero, la disposición racional de los parasoles en correspondencia directa con las ventanas; luego, la introducción de un “caos controlado” mediante variaciones rítmicas verticales. Esta estrategia rompe la rigidez impuesta por la repetición modular y otorga identidad contemporánea al edificio dentro de su contexto urbano.