Soul

Tipología: Edificio Residencial
Año de proyecto: 2019
Estado: Construido
Superficie construida: 5.334 m²
Ubicación: Santa Cruz – Equipetrol
Cliente: Smart Studio
Enfoque: Edificio Ecosostenible

SOUL es un edificio residencial de departamentos y estudios compactos implantado sobre un terreno de 600 m² frente a una plaza pública en el barrio Equipetrol, Santa Cruz de la Sierra. La ubicación privilegiada, en contacto directo con un espacio verde consolidado, definió el enfoque arquitectónico del proyecto, priorizando la relación visual y espacial con el entorno natural inmediato.

El edificio se desarrolla en cinco niveles más un semi-subsuelo. Este nivel inferior alberga estacionamientos, el lobby de acceso y un local comercial destinado a un café, consolidando una base activa que vincula el edificio con la vida urbana del sector. Los cuatro niveles superiores concentran el programa residencial, compuesto por tipologías compactas de 35 m² y 45 m², complementadas por unidades dúplex de 80 m², orientadas a un perfil de usuario contemporáneo.

La terraza común funciona como el remate programático del edificio e incorpora piscina, churrasquera, salón social, lavandería compartida y áreas abiertas de esparcimiento, incluyendo el “hamaquero”, elemento distintivo vinculado al concepto del proyecto. Este nivel se concibe como un espacio comunitario que extiende el uso residencial hacia el exterior, reforzando la calidad de vida de los usuarios mediante espacios de encuentro y contemplación.

El concepto arquitectónico de SOUL surge a partir de la visión de la desarrolladora de crear un edificio dirigido a usuarios con un estilo de vida relajado, vinculado a la naturaleza, la cultura y el disfrute de espacios abiertos. Esta premisa conceptual se traduce en decisiones proyectuales orientadas a maximizar la relación entre arquitectura, paisaje y experiencia del usuario.

Una de las estrategias fundamentales fue orientar las principales visuales hacia la plaza pública ubicada al este del terreno, caracterizada por vegetación de gran porte. Como resultado, aproximadamente el 90 % de las unidades se abren hacia este frente, incorporando balcones que extienden el espacio interior hacia el exterior y permiten una relación directa con el entorno natural.

En contraste, la fachada norte —orientada hacia la calle— presenta una configuración más cerrada, con menor cantidad de aberturas, priorizando privacidad y control ambiental. Esta decisión genera una condición paradójica donde la fachada más visible desde el espacio urbano es la más contenida, mientras que la fachada orientada hacia la plaza concentra la mayor apertura y riqueza espacial.

Esta organización responde a una lógica ambiental, visual y funcional, priorizando calidad espacial interior, iluminación natural y conexión con el paisaje, consolidando una arquitectura sensible al contexto inmediato.

La fachada orientada hacia la plaza se resuelve mediante una composición geométrica dinámica basada en muros medianeros que se proyectan en voladizo entre 30 y 60 cm desde el plano de los balcones. Estos elementos generan profundidad, variaciones de sombra y una lectura volumétrica activa, aportando identidad al edificio.

Esta estrategia formal permite fragmentar la escala del conjunto y reforzar la individualidad de cada unidad habitacional. La arquitectura se percibe progresivamente desde el interior de la plaza, revelando su composición en relación directa con el paisaje.

La terraza común completa el concepto del proyecto, consolidando un espacio elevado de contemplación, encuentro y recreación, donde arquitectura, naturaleza y estilo de vida convergen en una propuesta residencial contemporánea.