CLÍNICA ÁNGEL FOIANINI
Tipología: Hospitalario
Año de proyecto: 2015
Estado: Construido
Superficie construida: 7489 m²
Ubicación: Santa Cruz – Zona Sur, Av. Irala
Cliente: Clínica Foianini
Enfoque: Reutilización Adaptativa
La propuesta arquitectónica se desarrolla como un edificio de seis niveles, organizado a partir de un esquema funcional claro y jerarquizado. El acceso principal se plantea desde la calle Chuquisaca, con el objetivo de descongestionar la avenida Irala, vía de alto flujo vehicular perteneciente al primer anillo. Este ingreso conduce a un lobby de doble altura que funciona como espacio representativo y como núcleo articulador del conjunto, estableciendo la distribución horizontal y vertical del edificio. En los niveles superiores, este espacio se prolonga como palier y hall de circulación, vinculando de manera eficiente las distintas áreas clínicas.
Formalmente, el proyecto adopta un lenguaje contemporáneo que dialoga con la edificación preexistente sin intervenirla. La volumetría se compone a partir de la agrupación de dos niveles por bloque, generando tres volúmenes horizontales de carácter sólido y claramente legibles. Estos volúmenes se fragmentan mediante una circulación vertical central correspondiente al lobby y las salas de espera en altura, reforzando la jerarquía del acceso. La planta baja se resuelve como un basamento transparente, concebido como una caja de vidrio que enfatiza la ligereza y separación visual de los cuerpos superiores, los cuales se proyectan con ligeros desplazamientos hacia la esquina de las calles Chuquisaca y Saavedra, punto de mayor exposición urbana y visual del conjunto.
Las fachadas del edificio se caracterizan por un tratamiento material homogéneo y de alta durabilidad, donde el vidrio de los aventanamientos se combina con un sistema de revestimiento metálico de Aluzinc de la marca Hunter Douglas, en su diseño Quadrolines. Este revestimiento está compuesto por láminas metálicas plegadas en perfiles de sección cuadrada de 1 x 1 cm, dispuestas en sentido vertical, lo que contribuye tanto a la modulación precisa de la fachada como a un adecuado comportamiento frente a la intemperie. La disposición vertical del sistema favorece además el escurrimiento del agua de lluvia, generando un efecto de autolimpieza que reduce el mantenimiento del edificio. Como complemento, se incorporan parasoles metálicos, también de Hunter Douglas, en los aventanamientos, optimizando el control solar y el confort térmico interior sin alterar la pureza volumétrica del conjunto.







